El valor de la solidaridad

El valor de la solidaridad

La solidaridad es un valor que se genera de la capacidad de los seres  humanos para percibir y comprender los sentimientos y emociones  de otras personas, lo cual los motiva a ayudar en momentos difíciles sin esperar recibir nada a cambio. A través de este valor, las personas pueden interactuar con otros individuos, crear relaciones sociales, fomentar armonía en la sociedad y con todos los seres vivos del planeta. Cuando se trabaja con solidaridad, se comparte un sentimiento de unidad y fraternidad entre muchas personas que cooperan para alcanzar una misma meta.

Las personas solidarias colaboran y ayudan a quienes se encuentra en situaciones difíciles, pues saben que todo acto de amor es valioso y contribuye a mejor la vida de los demás. Por ejemplo, podemos apreciar la solidaridad cuando alguien presta servicio de primeros auxilios a una persona que ha sufrido un accidente, como lo hacen los bomberos voluntarios que comparten su vida, su tiempo y esfuerzo para brindar asistencia  y proteger a los que se encuentran en situaciones de peligro.

Otras circunstancias en las cuales con frecuencia podemos ver la solidaridad es cuando las personas se unen en respuesta a las consecuencias de fenómenos naturales que pueden ocasionar muchas pérdidas, como ha sucedido recientemente en Guatemala. Hace una semana, hizo erupción el Volcán de Fuego, dejando a miles de personas sin hogar y sin familia. Pero aún en medio del dolor y la tristeza, algo positivo que surgió en la sociedad es el gran valor de la solidaridad, la colaboración entre individuos, el amor y servicio para dar una mano amiga con el objetivo de superar esta situación. La solidaridad se manifestó de forma inmediata pues, a pocas horas de la erupción, muchas personas ya se habían organizado para recaudar víveres, asistir en actividades de rescate, atender a los heridos y darles techo para enfrentar la crisis. Desde ese día, muchos cocineros han compartido alimentos, zapateros han donado calzado, psicólogos han ayudado a sanar las emociones, payasos han animado para recuperar la alegría, albergues han acogido animalitos. La bondad y generosidad de tantas personas en este país ha sido un gran ejemplo de solidaridad, pues sin importar lo mucho o poco que tienen, lo han dado todo para ayudar a sus hermanos afectados.

Como ves, cada persona tiene algo especial para dar a los demás, no es necesario tener una profesión o entrenamiento específico para ser solidarios. Todos podemos contribuir con actos de solidaridad, por ejemplo al compartir nuestro tiempo como voluntarios en hospitales o albergues, cuidar y respetar el medio ambiente, o en algo tan sencillo como dedicar unos minutos para escuchar con atención a alguien que se encuentre desconsolado y hacerle sentir nuestro apoyo.

¡Mucha fuerza Guatemala! Con su admirable solidaridad y grandes corazones se podrá superar esta situación.

Recuerda: todos los talentos y habilidades son importantes, y cuando van de la mano del amor y generosidad, pueden crear mucho bienestar en la sociedad.

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